Cómo ser optimista

En los momentos difíciles, hay que ser optimista



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Lo de ser optimista nos va muy bien cuando no tenemos muchos problemas pero, cuando estos surgen, las cosas no parecen ser tan fáciles, ¿verdad? Y es que solemos confundir el significado de ser optimista, con el de pensar que la vida es de color rosa aunque un rayo te caiga encima. No, el ser humano debe ser ante todo realista, y aprender a afrontar las dificultades de la vida de la mejor forma posible. Es a eso a lo que me refiero precisamente cuando digo que debemos ser optimistas. En no perder el tiempo en lamentos, quejas o críticas inútiles, y centrar todas nuestras capacidades en encontrar soluciones prácticas en los momentos de crisis. Como ahora, donde debemos adoptar medidas drásticas pero eficaces para seguir adelante.


Ser optimista o engañarse uno mismo...

Hay que encontrar el equilibrio entre el optimismo y el ser realista.

La incertidumbre que nos ocasiona la situación actual puede convertirse fácilmente en un estado de ansiedad que no nos va a ayudar en absoluto a afrontar dicha situación. Debemos sacar lo mejor y lo más provechoso de cada uno, y aprender a focalizar nuestra mente siempre de una forma positiva. Pero cuidado, el aburrimiento y la propia ansiedad puede hacer que algunas personas hagan cosas absurdas y sin sentido para poder canalizar su nerviosismo. Es el ejemplo de muchos de los vídeos que corren hoy en día en las redes sociales donde la gente hace tonterías, ya no para lograr mas “likes”, sino para poder canalizar de alguna forma esta situación de estrés y aburrimiento que están viviendo. Es una forma de engañar a la mente (o de engañarse a uno mismo) ya que mientras hago estas cosas no pienso en la tragedia que ocurre en el exterior y me evado de ella...


La Medicina China

La Medicina China da mucha importancia a las emociones.

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La Medicina China da mucha importancia a las emociones. Cuando suceden tragedias como las que vivimos ahora, las personas reaccionamos con síndromes de Vacío o de Plenitud. Algunas tardan más y otras tardan menos, pero siempre se decantan por una u otra. Además, cuando la Plenitud se prolonga todavía más con el paso del tiempo, suele caer también en síndromes de insuficiencia y Vacío. ¿Por qué sucede esto? Porque cualquier trauma de este tipo genera siempre un bloqueo del Qi, y un estancamiento. Y, el órgano que más queda afectado es el Hígado.

Las personas con más tendencia a deprimirse entran en un estado de shock: el Qi no circula correctamente, el Hígado no aporta sangre al Corazón que entra en insuficiencia, El Bazo deja de estar controlado por el hígado y, al no nutrirse del Corazón entra también en una insuficiencia Yang que a la larga, afectará al Pulmón y al Riñón. La persona estará callada, quieta, no hablará mucho, tendrá miedo, mucha preocupación, y una leve sensación de Frío.


En cambio, las personas más Yang tendrán más tendencia a estar más eufóricas o irritables, convirtiendo poco a poco el estancamiento de Hígado en Calor. Comerán más carne, beberán más alcohol, y tenderán a convertir el exceso de Calor en Fuego. Esto provocará un ascenso del Yang que afectará al Corazón provocando taquicardias leves, insomnio… Son personas que no paran de hablar con voz fuerte (más que hablar gritan), etc. Y son las típicas personas que hacen locuras en muchos de los vídeos que vemos en dichas redes sociales…


¿Hay solución?

El tiempo, también forma parte de la resolución de problemas

Claro que sí. Los psicólogos nos enseñan que no son las cosas que nos pasan sino el cómo nos las tomamos. Pues bien, en toda crisis, debemos ante todo analizar la situación con frialdad, y preguntarnos qué podemos hacer por nosotros mismos y por los demás, sin empezar a dar vueltas a cosas que no tengan sentido. Los políticos actúan siempre con soluciones generalizadas con más o menos acierto, tarde (normalmente), buscando términos poco claros y realistas. Nosotros debemos poner los pies en el suelo e ir más allá. No es ningún esfuerzo, se trata más bien de voluntad, de humanidad, de algo que es innato en nosotros y que sale prácticamente solo. Quizás, como no estamos acostumbrados a ello, nos parece una odisea, pero os aseguro que forma parte de nuestra propia naturaleza. Porque el cambio forma parte de la vida, y no tenemos otro remedio que irnos adaptando a las cosas conforme van viniendo. ¿Cómo vivían antes nuestros abuelos y cómo vivimos nosotros ahora?



6 Beneficios que obtendrás si eres optimista
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Sin duda, ser optimista suele acarrear grandes beneficios. Descubre de forma rápida y sencilla seis beneficios que puede aportarte el hecho tan sencillo de cambiar tu actitud negativa hacia una positiva:


1.- Ser optimista nos ayuda a tener más confianza con nosotros mismos, a proponernos nuevos retos y poder lograrlos con más facilidad. Tomarse el fracaso como una herramienta positiva, nos ayuda a progresar de una forma más rápida y mejor.

2.- Se valora con más facilidad que los malos momentos nunca son para siempre, y que una tormenta nunca dura una eternidad.

3.- Nos ayuda a relacionarnos mejor con las demás personas. Ya que mantenemos una actitud más abierta con la vida en general y con nuestro entorno.

4.- Las personas optimistas se respetan y se cuidan más. Tienden a hacer más deporte y a escuchar más los consejos sanitarios de su médico o terapeuta. Ten en cuenta que algunos estudios dicen que las personas optimistas pueden llegar a vivir unos 7 años más que las que no lo son.

5.- Reducen de forma considerable sus niveles de ansiedad gracias a afrontar los problemas de una forma mucho más realista que aquellas personas que sufren por cualquier cosa.

6.- Nos ayuda a ser más flexibles con nuestro entorno y con nuestros propios pensamientos. La autoculpa se desvanece con más facilidad y surgen nuevas expresiones como el saberse perdonar a uno mismo con más facilidad. O, incluso el hecho de pedir perdón cuando uno se equivoca…



¿Qué puedo hacer?

Quedarte en casa es una oportunidad para darte tiempo, para tomar distancia y replantearse cómo estamos viviendo. Es una oportunidad para hablar más con la familia, para compartir, para debatir, para observar la sociedad en la que nos hemos ido convirtiendo. Es un buen momento para hacer una lista de las cosas que siempre hacíamos y separar aquellas que eran estrictamente necesarias de las que no lo eran. Para darle color a algunas de las que habíamos olvidado, y olvidar aquellas que no hacían más que perjudicarnos. Es un momento fantástico para replantearse las cosas, para redirigirlas, para renovarse… En definitiva: para dar sentido a la vida.

Hoy, quedarse en casa es salvar vidas, es ayudar a todos los sanitarios que arriesgan la suya por el bien común, es una excelente oportunidad para madurar más, para cambiar, y para poder ser mejor personas en un futuro no muy lejano.


Xavier Turell Nebot

Ducharse con algua fría



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