Queso

El queso, ¿podría ser un alimento perjudicial para nuestra salud?



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El queso nos seduce, nos agrada, y siempre terminamos comiendo más de la cuenta. Pero no todos los quesos son iguales ni todos tienen los mismos beneficios para nuestra salud. De hecho, cada vez hay más médicos e investigadores que nos alertan de que quizás no sean tan beneficiosos como creíamos. Entonces, ¿deberíamos incluirlos en nuestra dieta diaria? en este breve artículo me gustaría contaros que es lo que dicen dichos expertos...



El queso, lo que debes saber

Sin duda, un alimento que tomamos con facilidad sin comprenderlo del todo

Aunque el queso, tomado con moderación, podría tener algunos beneficios para nuestra salud, también debemos entender qué aportes negativos nos conlleva. Cada uno de nosostros debe valorar los pros y contras y decidir, si realmente este alimento tan conocido debe ser consumido.

Una de las primeras razones por la que deberíamos dejar de consumirlo, es porque concentra las calorías. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que si en un vaso de leche encontramos un promedio de 150 calorías, en un vaso de queso cheddar fundido (por poner un ejemplo), encontramos casi 1000. Una de las proteínas que más suele llevar es la caseína. Una proteína que puede llegar a causar migrañas, problemas respiratorios, artritis…

Cada vez son más las personas que no pueden sintetizar dicha hormona y, cuando esto sucede, es cuando afloran dichos síntomas. Además, este alimento suele tener una gran cantidad de grasa saturada (unos quesos más que otros), aumentando los niveles de colesterol; y esto repercutirá en sufrir enfermedades cardiovasculares. Además, al tener mucha sal, lo hace propenso a sufrir hipertensión.

Estas principales razones son las que tenemos que tener en cuenta a la hora de consumir queso. Pero insisto, todo dependerá del tipo de persona que eres y de tu estilo de vida...




¿El queso engorda?

¿Se trata de un mito o de una realidad?

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Vayamos a hacer una pequeña reflexión básica porque, aunque parezca que comemos poco queso, quizá nos estemos engañando. Una lata de Coca-Cola tiene un promedio de 140 calorías, en cambio, 56 gramos de queso fundido (lo que podríamos utilixar para hacernos un sencillo sándwich) contiene 170 calorías. Si estamos usando un queso cheddar: 230 calorías. Y si aumentamos nuestras calorías pero no las quemamos, será cuando aumentaremos de peso. Por eso, un deportista profesional podrá comer un poco de queso que prácticamente no notará, mientras que una persona con algo de sobrepeso y que vive de forma sedentaria, sí.

Además, otro factor que puede hacer aumentar nuestro peso es la abundante cantidad de sodio que tienen la mayoría de los quesos. La sal nos hace retener más líquidos, así que, si quieres perder peso, deberás empezar por eliminar los productos que tengan gran contenido en sal: el queso, pero también las patatas chips, etc.





El queso y las migrañas:
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Se cree que el queso podría desencadenar ataques de migrañas en algunas personas debido a la tiramina que contiene (entre otras cosas). La tiramina forma parte de unos compuestos químicos llamados aminas que son importantes en las funciones cerebrales y en la circulación sanguínea. Se trata de una amina vasodilatadora que puede provocar cambios circulatorios y hormonales en algunas personas susceptibles. Uno de los quesos que lleva menos cantidad de tiramina es el requesón.




¿Es adictivo?

Cuando no puedes dejar de comer...

Creemos controlarlo todo pero, no siempre todo es lo que parece… ¿Sabías que muchos quesos liberan una sustancia denominada casomorfina?. Curiosamente, esta sustancia llega al cerebro y se une a los mismos receptores que la morfina o la heroína. Evidentemente, no van a tener un efecto tan potente y peligroso, pero sí que tienen un pequeño aporte adictivo en pequeñas dosis que, como es lógico, nos cuesta de reconocer.

La dopamina es el neurotransmisor del bienestar. Cuando te sientes bien por algo (estás enamorado, tienes una cita romántica, sales de fiesta, etc.) el cerebro segrega dopamina para compensarte. Pero, hay una trampa. Es algo parecido a cuando probaste tu primer cigarrillo, la experiencia fue seguramente más desagradable que buena. Ahora bien, algunas de sus sustancias (como la nicotina) activaron un medio de segregación de dopamina, haciendo que, poco a poco, terminara gustándote. Eso es lo que produce la casomorfina, una secreción de dopamina. Y por eso, cuanto más queso comas, más te va a apetecer...




Dejar de tomar queso...

Sentido común y un poco de disciplina

Algunos especialistas empiezan a decir que es mejor no consumirlo y, además, de forma categórica. Aunque creo que por un poquito que tomemos no nos va a perjudicar tanto como dicen, si mantienes un buen estilo de vida. En realidad, el sexo también produce altos niveles de dopamina y nadie deja de tener relaciones por ello. Es más, si dejáramos de tener relaciones sexuales, la humanidad sí que tendría un verdadero problema...



RECUERDA:
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El queso tiene el doble de calorías que el azúcar más concentrado. El 70% de las calorías del queso normal proceden de las grasas. Algunos quesos pueden tener estrógenos, afectando pues a algunas mujeres que ya sufren de exceso de estos. Es rico en sodio. Así pues, el queso puede hacer que aumenten tus niveles de colesterol, que se favorezcan algunas enfermedades autoinmunes, que haya más hipertensión y que provoque más diabetes. Tómalo con moderación.
Xavier Turell Nebot

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