La medicina en la Mujeres

¿Se diagnostica y se trata igual a un hombre que a una mujer?



Mujeres y salud
Compartir artículo:



En medicina, en terapia: ¿debemos tratar igual a los hombres que a las mujeres? A simple vista puede parecernos una pregunta que divide a los dos géneros, pero la verdad es que fisiológicamente los hombres y las mujeres siempre hemos sido muy distintos. ¿Porqué deberíamos tratarlos por igual? Si un hombre tiene dolor de cabeza y su médico le receta un medicamento concreto, ¿debería darle también ese mismo medicamento a una mujer que también tenga ese mismo dolor de cabeza?

Sabemos que la mayoría de los estudios que se han realizado en el campo de la medicina se han hecho más en hombres que en mujeres, y es muy posible que muchos de los tratamiento o diagnósticos que se han dado a las mujeres no hayan sido del todo correctos al seguir dicha premisa. Por ejemplo, sabemos que las mujeres suelen presentar más enfermedades crónicas que los hombres, y que según qué medicamentos actuan de forma distinta en hombres o en mujeres. Por suerte, hay médicos y científicos que llevan años estudiando lo mal que tratamos a la mujer en el campo de la medicina y empiezan a comprender dichas diferencias de sexo. En este artículo encontraréis los datos más significativos que he ido estudiando respecto a la mujer y a algunas de sus enfermedades más comunes.




El corazon de las mujeres:

La primera causa de mortalidad en el sexo femenino es de origen cardiovascular

mujer y medicina
Tras un infarto, la mortalidad es treinta veces más elevada en mujeres que en hombres. Además, hay estudios que confirman el factor de riesgo que supone la terapia hormonal sustitutiva en la menopausia con dosis elevadas de estrógenos y con progestágenos sintéticos en la producción de infartos de miocardio o de enfermedades trombóticas vasculares. Hay que tener siempre en cuenta factores como el exceso de triglocéridos, la diabetes mellius, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardíaca congestiva de causa hipertensiva.

Muchas de las pruebas que habitualmente se utilizan para diagnosticar una enfermedad cardiovascular en mujeres pueden dar negativo, cuando en realidad existe una causa vascular de fondo que se debería estudiar. El típico dolor de un infarto de miocardio: fuerte dolor en la zona precordial izquierda que irradia al brazo izquierdo y a los dedos, se presenta menos en las mujeres. De hecho, en las mujeres suele ser más habitual un dolor retroesternal, que incluso puede irradiar hacia las mandíbulas y, en algunos casos, en alteraciones de estómago. Las mujeres con una angina crónica estable, es más probable que tengan dolor torácico durante el descanso o durante períodos de estrés mental. Y, durante el infarto de miocardio, pueden tener también dolor en el cuello y en los hombros, náuseas, vómitos, fatiga o distenia. De hecho, en el infarto de miocardio, los primeros síntomas en la mujer suelen ser: un estado nauseoso, un dolor abdominal alto y un dolor retroesternal que sube hacia las mandíbulas (en vez de desplazarse hacia el brazo izquierdo).

Todo ello nos indica que debemos tomarnos un poco más en serio a aquellas mujeres que presenten un dolor torácico, sobre todo si tienen algún factor de riesgo como ser fumadoras, hipertensas o diabéticas.


fumar
El principal factor de riesgo cardiovascular es el tabaquismo, y esto es algo común en ambos sexos. Hay que tener también en cuenta la obesidad (especialmente la del abdomen), y el hipotiroidismo clínico o subclínico que suele ser una causa de engrosamiento endotelial de las coronarias. En las mujeres, la diabetes mellius del tipo 2 está relacionada con la obesidad y con un importante riesgo cardiovascular (sobre todo a partir de lo 45 años más o menos). La prevalencia de hipertensión, puede afectar a un 80% de las mujeres mayores de 75 años con respeto a las enfermedades coronarias. Y, como ya he mencionado antes, otro factor de riesgo es la disminución del nivel de colesterol de alta densidad (HDL), mientras que en los hombres, el factor de riesgo se encuentra en un aumento del colesterol (LDL). Los triglicéridos también influyen en las enfermedades coronarias pero sólo en mujeres mayores de 60 años.

La frecuencia cardíaca de las mujeres en reposo es más elevada que la de los hombres. El denominado intervalo QT en los electrocardiogramas, es más alargado en las mujeres, lo que las hace más proclives a determinadas arritmias. Los intérvalos de potasio en los ventrículos están influidos por las hormonas sexuales: estradiol, progesterona y testosterona. Esto explica las diferencias en las arritmias cardíacas entre hombres y mujeres. Por ejemplo: la mujer tiene más riesgo de mortalidad al tomar algunos fármacos que alargan el período QT.



La idea de que pueda haber más infartos de miocardio tras la menopausia, no es del toda segura. Se decía que era debido a la disminución de los estrógenos en la mujer, pero la terapia hormonal sustitutiva incrementó todavía más los infartos en vez de reducirlos. Ahora sabemos que el estrés oxidativo celular (que altera la función mitocondrial y aumenta la inflamación arterial), podría tener que ver con la enfermedades cardiovasculares. En las mujeres, existen unas enzimas celulares (las sirtuinas) que disminuyen con la edad y que dependen de los estrógenos. Es decir, al reducir los estrógenos se reducen las sirtuinas en el corazón de las mujeres, que hace aumentar el número de macrófagos cardíacos y citoquinas proinflamatorias, disminuyendo la defensa oxidativa mitocondrial. Por ello, se dice que una posible teoría sobre la causa de las enfermedades cardiovasculares podría ser el estrés oxidativo celular, alterando la función mitocondrial y aumentando la inflamación arterial.

Otros factores que hay que tener en cuenta son que la mujer suele tener unos niveles de glucosa en ayunas más elevados que los hombres, y también del colesterol total y de triglicéridos. En cambio, en los hombres, un aumento de la tensión arterial diástolica suele provocar más riesgo de enfermedad coronaria.




El ciclo menstrual:

Breves aclaraciones a tener en cuenta

ciclo menstrual
Un ciclo menstrual dura entre 26 y 32 días, aproximadamente un ciclo lunar. Evoluciona de forma natural con un día de fuerte pérdida de sangre, y dos o tres de menor intensidad. La cantidad de sangre que se debería perder es de unos 80 centímetros cúbicos de sangre, más o menos, una copa de vino. La menstruación no debería producir dolor, aunque sí alguna que otra pequeña molestia. Para una buena formación del endometrio debe haber un buen nivel estrógenos. A partir del día 14 del ciclo ovárico comienza la producción de progesterona, algo que permite que la hemorragia no sea excesiva al impedir que el tejido endometrial siga creciendo de forma exponencial. Además, se prepara el terreno por su hubiera concepción.

Algunas mujeres me comentan que ganan dos o tres kilos cada vez que tiene que tener la regla. Se dice que es debido a que entre los días 17 y 23 se incremental la secreción de hormonas como la renina, la angiotensina o la aldosterona, y se retiene más líquido. Si en ese momento hay un exceso de estrógenos (debido a que la persona sufre mucho estrés), o si disminuye la secreción de progesterona, la retención suele ser más intensa. Así mismo, recuerda que el cambio del estado de humor durante la regla tiene una base neuroendocrina.

El síndrome premenstrual surge cuando la ovulación no se produce o lo hace de forma leve debido a la hormona luteinizante; es entonces cuando el estado anímico de la mujer aumenta y se produce una mayor irritabilidad y nerviosismo. Suele haber también dolor en la pelvis, se nota más tensión mamaria, más retención de líquidos, etc. De hecho, el estrés puede provocar menstruaciones escasas que suelen venir al mes y medio cada dos meses o más, o metrorrageas (menstruaciones muy abundantes). Los ciclos alargados y con escaso sangrado también pueden ser debido a a la falta de melatonina, algo que sucede en los países nórdicos. El exceso de estrés causa poca secreción de progesterona y se producen las metrorrageas que, con el tiempo, conllevan anemias o ferropenias. Si los niveles de progesterona bajan y aumentan los de estrógenos, habrá más posibilidades de sufrir quistes en las mamas o miomas uterinos, sobretodo en mujeres mayores de 40 años.

Actualmente, en problemas como en la dismenorrea, la medicina se ha concentrado más en suprimir la menstruación a través de las pastillas anticonceptivas (como muchas mujeres no quieren quedarse embarazadas, así matamos dos pájaros de un tiro), que en intentar entender el ciclo menstrual. Hay soluciones naturales que pueden ayudar a regular o a sufrir menos dolor, siempre que hayas ido al ginecólogo y no haya una causa mayor. La Medicina Tradicional china, a través de la acupuntura y la fitoterapia nos da muy buenos resultados en problemas ginecológicos.




Enfermedades endocrinas:

A tener muy en cuenta en la mujer...

sistema endocrino
De todas las enfermedades endocrinas, la glándula tiroidea es la que presenta siempre más alteraciones entre las mujeres, y más relacionada con las enfermedades autoinmunes. La patología más común es el hipotiroidismo, que presenta cansancio y dolor muscular, además de astenia, lentitud a la hora de realizar actividades, somnolencia, tendencia al estreñimiento, a los edemas en manos y pies, retención de líquidos, piel seca (en especial en codos y talones), sequedad y caída del cabello, aumento del peso, lengua algo hinchada con los bordes dentales marcados… También puede afectar al sistema nervioso central provocando más nerviosismo y ansiedad, pérdida de memoria reciente, dificultad de concentración, dolor de cabeza, depresión por insuficiencia de serotinina… Y afectar al sistema musculoesquelético con calambres y parestesias en las extremidades superiores e inferiores, dolor muscular generalizado, síndrome del túnel carpiano, y disminución del reflejo rotuliano y aquileo. Puede haber ciclos menstruales más cortos, hemorragias excesivas, déficid de progesterona, incremento de la prolactina, dificultad para ovular, abortos en el primer trimestre del embarazo con eclampsia o esterilidad.

En cambio, los síntomas que manifiesta el hipertiroidismo son: astenia, adelgazamiento con mucho apetito, nerviosismo, irritabilidad, taquicardias, palpitaciones, diarreas, algo de temblor en los dedos y en la lengua, calor en la piel, amenorrea, oligoamenorrea, debilidad y dolor muscular, osteoporosis, ojos saltones y mirada fija. Esta enfermedad se inicía normalmente con cansancio, pero se acompaña siempre de taquicardias o diarreas.

En el caso del hipotiroidismo, las mujeres suelen tomar levotiroxina sódica. Lo ideal es tomarse la medicación al levantarse y dejar una media hora antes de desayunar. Es aconsejable no abusar de los nabos, las coles, el brócoli o las coles de bruselas ya que impiden la absorción del yodo y pueden aumentar el bocio y el hipotiroidismo.

En el hipertiroidismo, el tratamiento suele ser los comprimidos con inhibidores de la formación de tiroxina.




Los disruptores endocrinos:

Deberíamos tenerlos muy en cuenta...

disruptor
Desde hace tiempo que se habla de estos elementos que invaden nuestro día a día sin que nos percatemos de las consecuancias negativas para nuestra salud. Se trata de unas sustancias químicas que penetran en nuestro organismo a través del agua, del aire, de los alimentos o cosméticos, y que alteran nuestro equilibrio hormonal. Imitan el efecto de los estrógenos o de los andrógenos, y alteran la función tiroidea. Aquellos que imitan a los estrógenos se denominan: xenoestrógenos.

Los estrógenos y los andrógenos circulan por la sangre viajando pegados a un tipo concreto de proteínas. En su trayecto, van dejando una pequeña fracción de la hormona libre que actúa en el núcleo de las células mamárias. Según los disruptores endocrinos que vamos a ir encontrando en el medio que nos rodea (sobre todo aquellos que alteran la función de la tiroides y de los niveles de estrógenos y andrógenos) cambiarán los niveles de las proteinas transportadoras haciendo que la fracción de la hormona libre sea cada vez mayor. Esto, es lo que algunos expertos suponen que hace aumentar el riesgo de sufrir cáncer de mama.

En las células de la mama hay unos receptores específicos para las hormonas: receptores estrogénicos, de progesterona o de andrógenos, que es donde se fijan esas fracciones libres de hormonas que antes mencionaba, permitiendo que entren dentro de la célula mamaria y haciendo desencadenar un tipo concreto de reacción. Cuando logran cambiar el núcleo de la célula, es cuando se convierten en malignas. Tenemos que comprender que tanto los andrógenos como los progestágenos de síntesis (derivados de la hormona masculina) terminan por convertirse en estrógenos en el hígado y en la piel, y además, silos productos que se distribuyen por ésta tienen componentes que imitan a los estrógenos (como los parabenos), obtendremos un mayor potencial de efecto estrogénico. Por eso se dice que los niveles altos de testosterona circulante aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres después de la menopausia.

Ahora sabemos que la gran cantidad de disruptores endocrinos ambientales contribuye a un aumento de casos de cáncer de mama, del mismo modo que se relaciona también la toma de anticonceptivos hormonales (incluso, los que tienen baja dosis de estrógenos). Otro ejemplo son los chapús, cremas o jabones que utilizan las mujeres, y que están llenos de parabenos que simulan la función de los estrógenos. cuidado con todos ellos...




La anemia:

Muchas mujeres sufren anemias debido a las reglas

anemia
Cuando la cantidad de glóbulos rojos disminuye en sangre o cuando disminuye el contenido de hemoglobina de dichas células, se produce la anemia. Se producen más en mujeres que en hombres. El oxígeno que llega todas las células de nuestro organismo es transportada gracias a la hemoglobina. Cuando hay poca hemoglobina, habrá poco oxígeno y aparecerán síntomas como la fatiga crónica, los mareos, los problemas de memoria, la irritabilidad, dolor de cabeza, dolor de huesos, etc. Los más habitual en las mujeres es sufrir anemias por falta de hierro, muchas veces debido a menstruaciones con sangrados abundantes. Es muy importante que cuando una mujer se quede embarazada tenga las reservas de hierro (ferritina) con valores normales, ya que el feto va a necesitar mucho hierro y es habitual ver madres con anemia cuando los niveles no son adecuados ya desde un inicio.

La falta de hierro también debe tenerse en cuenta en adultos que presentan angustia y ansiedad, o en niños que presentan llantos, miedos o hiperactividad. Hay que tener en cuenta que muchos de los receptores en la neuronas cerebrales de los neurotransmisores de dopamina están formados por ferretina. Así, cuando la ferretina disminuye, la dopamina producirá los síntomas anteriormente mencionados.

La toma de sulfato y el gluconato ferroso son las que se absorben mejor para poder aumentar nuestros niveles de hierro. Es mejor tomarlas antes del desayuno y con el estómago vacío, siempre y cuando no produzcan dolor abdominal o nauseas. Si acompañamos su ingesta con vitamina C aumentaremos más la absorción del hierro, mientras que si tomamos lácteos la disminuiremos. Esto es importante, ya que tomar el suplemento de hierro y luego tomarse un café con leche, no sería una muy buena opción. Recuerda que tomar muchas espinacas o lentejas no logra aumentar nuestros niveles de hierro por muchas que comamos, siempre es mejor la carne, el pescado azul, el pollo o los brotes de soja. La toma de hierro con pastillas, puede hacer que las heces sean más oscuras, no debemos alarmarnos por ello.




DIFERENCIA ENTRE HOMBRES Y MUJERES:
acupuntura
Por suerte, cada vez más la medicina va diferenciando los tratamientos para hombres y para mujeres, pero todavía queda un largo recorrido para determinar sus diferencias. De momento, tengamos encuenta algunas de ellas:

Las mujeres toman un promedio de cinco veces más antidepresivos que los hombres, de la misma forma que toman muchos ansiolíticos. Ahora bien hay evidencias demostradas científicamente que deberíamos conocer ya que no todo el mundo las tiene en cuenta: la mujer, tiene una mayor dependencia a las benzodiacepinas que los hombres; la mujer son menos sensibles al efecto del propofol (un anestésico), mientras que tienen una mayor sensibilidad a la morfina. Esto es muy importante porque un hombre necesita casi un 60% más de morfina que la mujer para que esta le haga el mismo efecto. Los opioides kappa alivian el dolor en las mujeres, pero no en los hombres. Al recibir opiáceos, las mujeres experimentan depresión respiratoria con muchas más frecuencia que los hombres. Esto deberíamos tenerlo en cuenta cuando sabemos que entre el año 2010 y 2017 más de siete millones de personas murieron por una sobredosis de opiáceos…



Cáncer de mama:

una de las grandes preocupaciones de la mujer

cancer de mama
El cáncer de mama es una de las primeras causas de mortalidad entre las mujeres menores de 45 años, que además ha ido aumentando cada vez más en España. Las últimas investigaciones nos dicen que sólo entre un 5% y un 10% de los cánceres de mama son hereditarios. En un principio se creía que el motivo por el cual el cáncer de mama había crecido tanto a partir de la Segunda Guerra Mundial, fue la utilización masiva del DDT (un insecticida). Luego se achacó el problema a los nivel de estrógenos en las mujeres, y aunque lo del DDT no tenía una base del todo clara y tangible, si que es cierto que hay investigaciones que demuestran que los altos niveles de estrógenos en sangre son un posible factor de cáncer de mama.

Actualmente se cree que el cámcer de mama tiene una relación más directa con los factores externos: el medio ambiente, las radiaciones, los altos niveles de estrés que generan ciertas ocupaciones laborales, etc. También se empieza a tener muy en cuenta la exposición continua a los disruptores endocrinos de los que antes mencionaba, al exceso de medicación (o automedicación) desde muy temprana edad: anticonceptivos hormonales, terapia hormonal sustitutiva…, etc. De hecho, el cáncer de mama depende en gran medida de la acción de las hormonas sobre la propia mama, en concreto, de los estrógenos o de aquellas sustancias químicas que imiten su funcionamiento estimulando los mismos receptores (de ahí la importancia de los disruptores endocrinos).

Siempre se ha dicho que se está más predispuesto a sufrir cáncer de mama por problemas de obesidad, menarquía precoz, menopausia tardía, etc. Pero poco a poco vamos tomando conciencia de otros factores como el sedentarismo, el consumo de alcohol, los anticonceptivos orales, el consumo elevado de grasa, el menor consumo de ácido fólico, el tabaco, los campos electromagnéticos de baja frecuencia… También hay que tener en cuenta que se ha demostrado que la TSH en la menopausia, es un factor de riesgo.




CÁNCER DE PULMÓN:
acupuntura
Los casos de cáncer de Pulmón han aumentado muchísimo durante estos últimos años (es la segunda causa de muerte tumoral). El tabaquismo a aumentado mucho entre las mujeres jóvenes, y esto es importante porque ahora ya tenemos indicios de que el tabaquismo afecta de forma distinta a ambos sexos. Algunas mutaciones de los genes supresores del cáncer de Pulmón, son mucho más agresivo en las mujeres que en los hombres. ¿Qué podemos hacer para evitarlo? Ante todo deja de fumar y evita cualquier ambiente donde haya gente fumando. Evita tomar un exceso de estrógenos. Evita todos los alimentos ahumados, salados o encurtidos. Evita los aditivos, los conservantes y las harinas refinadas en cuanto puedas. Mantén un consumo bajo de grasas. No tomes alcohol. Evita la exposición frecuente de rayos X, sobre todo durante los primeros años de tu vida. Evita la obesidad y los tintes de cabello que sean derivados del petróleo. Un 20% de casos de linfomas se podrían producir por este tipo de productos.



Osteoporosis:

Cuando los huesos se debilitan

osteoporosiss
La osteoporosis es una disminución de la masa o de la densidad ósea, incrementendo así el riesgo de sufrir fracturas. A partir de los cincuenta años, las mujeres tienen más riesgo de sufrir osteoporosis que los hombres. Incluso, hay mujeres que tras la menopausia pierden mucha masa ósea de forma brusca. En realidad, durante toda nuestra vida vamos perdiendo y formando masa ósea. Su formación se realiza gracias a los osteoblastos, y su destrucción gracias a los osteoclasto. Pero su remodelación, también depende del ejercicio que hagamos, de la vitamina D que tengamos y de las proteínas. Los estrógenos nos ayudan a evitar la pérdida de masa ósea de forma brusca, pero no nos ayudan en su formación. Hay dos tipos de tejido óseo: el trabecular, que nos da consistencia a los huesos para que soporten peso y que depende más de los factores hormonales; y el cortical, que refuerza los huesos envolviéndolos como si fuera una corteza de un árbol, en este caso, su buen estado dependerá siempre de los niveles de calcio y de vitamina D.

Las causas de la osteoporosis son diversas, y en muchos casos se podrían evitar si prestáramos atención a sus señales. Creemos que sólo afecta a las mujeres tras la menopausia, pero cuando alguien nota dolor óseo, alguna deformidad en la columna o en las extremidades como las piernas arqueadas, deberíamos sospechar…

También existen muchas enfermedades endocrinas que pueden estar relacionadas con la formación y destrucción del tejido óseo. La más conocida es la relacionada con la función tiroidea: el hipotiroidismo, el hipertiroidismo, el exceso o insuficiencia de las glándulas suprarrenales, un exceso de la hormona del crecimiento o la diabetes mellitus insunodependiente. Pero además, las enfermedades gastrointestinales o una simple deficiencia de nutrición nos pueden producir osteoporosis debido a una falta de absorción de nutrientes como el calcio, el fósforo, el flúor o la vitamina D. Cuidado con la inflamación intestinal, la gastritis crónica con anemia perniciosa, las extirpaciones del estómago o con las enfermedades hepáticas o reumatológicas…

El tabaco, el alcohol y una vida sedentaria provoca inevitablemente osteoporosis, mientras que el ejercicio físico moderado lo evitan. Pero cuidado porque hay estudios que nos dicen que en las mujeres, un exceso de ejercicio (y más cuando este es fuerte) producirá una anovulación incrementando también el riesgo de osteoporosis. Así pues, el ejercicio debe ser siempre moderado y continuo, y nunca excesivo y sólo los fines de semana.






Hipertensión:

La relación entre la mente y el cuerpo...

hipertensión
Actualmente sabemos que sufren más hipertensión las mujeres que los hombres. Una de las posibles causas es que en la menopausia las mujeres dejan de producir progesterona, una hormona que realiza una acción antialdosterónica, es decir, que tiene propiedades diuréticas. Durante el ciclo menstrual, los estrógenos puede producir retención de líquidos, así que la progesterona neutraliza dicha acción. Así pues, cuando entramos en la perimenopausia y los niveles de progesterona comienzan a reducirse, habrá más retención de líquidos y de sal (si abusamos de ella en las comidas), provocando que aumente la posibilidad de sufrir hipertensión. En estos casos, tomar progesterona a través de un gel de progesterona en la piel podría ayudar bastante. Pero recuerda, que siempre debes consultar con tu médico antes de hacer nada.


Resumiendo:

Todavía nos quedan muchas cosas por descubrir sobre las diferencias a la hora de tratar un paciente dependiendo de su sexo. Pero, lo que está claro, en medicina general no se puede ni se debería tratar a hombres y mujeres por igua; ni siquiera, diagnosticarlas de igual forma. Por suerte, en el campo de la Medicina China esto se aplica desde hace miles de años y siempre tenemos en cuenta las diferencias de género para tratar a nuestros pacientes. En acupuntura es muy importante esta diferenciación, aunque es cierto que quizás también deberíamos dar un paso al frente con la fitoterapia...
Xavier Turell Nebot

Mujeres y salud



Te puede interesar: