Costocondritis

Aunque suele desaparecer por sí sola, también puede volverse crónica.



costocondritis
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La costocondritis es una inflamación crónica y dolorosa de las uniones costocondrales de las costillas de la pared torácica anterior. Sus causas son desconocidas, aunque un golpe en la zona del tórax, una inflamación del cartílago, un desgaste, o un traumatismo debido a un movimiento repetitivo o vigoroso, puede producirlo sin más.

La mayoría de las veces, este dolor es confundido con un problema cardíaco. Por ello, es fundamental ir al médico para que realice un estudio clínico completo y confirmar el diagnóstico. La costocondritis, aunque sea una afección molesta, no suele ser grave.




¿Qué síntomas tiene?

Conocer los síntomas y evitar malas interpretaciones

El síndrome más común es el dolor en la zona del tórax que puede irradiarse por el pecho e incluso llegar a la espalda. El dolor puede aumentar al respirar hondo o al toser, puede ser punzante y localizado en una zona concreta o irradiar hacia otras zonas, doler al ser presionado o inflamarse. Lo que diferencia la costocondritis del síndrome de Tietze es que en este último el dolor suele irradiarse también hacia los brazos y los hombros. Además, el síndrome de Tietze también se suele asociar con infecciones virales del tracto respiratorio, infecciones tras operaciones quirúrgicas y a algún tipo de fármacos. El estrés y la ansiedad, podrían contribuir a hacer que la persona somatice la enfermedad, algo que muchas veces no se tiene en cuenta.



TRATAMIENTO CONVENCIONAL:
acupuntura
Lo más habitual es realizar un tratamiento farmacológico a base de antiinflamatorios y analgésicos. Tras unas semanas el dolor debería desaparecer, pero, en caso de que no lo haga, el médico puede optar por recurrir a las inyecciones de cortisona (los estudios nos indican que no son muy concluyentes…). A veces, el médico puede decidir tomar otra línea de tratamiento y decantarse por tranquilizantes, antidepresivos o, incluso, anticonvulsivos (en los casos crónicos). La opción quirúrgica será la última opción y la menos aconsejable.



¿Qué podemos hacer?

Recupérate de forma natural

emociones
Como ya os he dicho, la costocondritis o el síndrome de Tietze suelen caracterizarse por un dolor o inflamación en el pecho situado alrededor del cartílago que une las costillas con el esternón. Suele doler al respirar e, incluso, al realizar cualquier tipo de movimiento o ejercicio.

Aún así, diversos estudios nos indican que en afecciones inflamatorias o en dolores crónicos, el ejercicio suele ser siempre beneficioso. Pero no se trata de coger pesas o realizar ejercicios con gran movimiento y esfuerzo (algo que nos perjudicaría), sino más bien en realizar estiramientos y movimientos con la finalidad de aliviar la tensión que se encuentra en el área afectada: de forma suave, y siempre respetando lo que el cuerpo nos permita trabajar. Muchas veces, las ganas de hacer más ejercicio o de hacerlo más intenso son la causa de que volvamos atrás en nuestra recuperación.




¿Frío o calor?

El gran dilema...

Cuando el dolor es muy fuerte y existe inflamación de la zona, podemos utilizar el frío para reducir dicha inflamación. Pero recuerda que el frío provoca vasoconstricción y dificulta el movimiento, mientras que el calor produce vasodilatación, activa la circulación de la sangre y nos ayuda al movimiento. Por ello, si el dolor es más leve, el calor puede ser una alternativa mucho mejor.



Ejercicios:

No tengas prisas, y practica con calma y paciencia...

A continuación os pongo diversos ejercicios que creo os pueden ser de gran ayuda. Os muestro estos ejercicios en diversos vídeos que he visto en Youtube donde podemos apreciarlos bien ejecutados. Este primer ejercicio nos ayudará a estirar y relajar la zona afectada con suavidad. Recuerda que deberíamos hacerlo todos los días dos o tres veces (según la sensación de cada persona).




Si queremos seguir con la recuperación, estos ejercicios de Qi Gong son excelentes para movilizar el Qi y las costillas. Practícalos todos los días con calma y tranquilidad, estirando hasta donde tu cuerpo te pida y sin forzar. En Qi Gong, movilizamos el Qi y la sangre, masajeamos el cuerpo a través de movimiento, y calmamos la mente a través de la respiración. Por ello, es importante que los movimientos sean tranquilos, lentos, relajados y acompasados con la respiración. No son ejercicios tan simples como parecen, y los efectos, si los practicas poco a poco y a diario, son increíbles. El vídeo es corto, los movimientos (sobre todo los que se basan en la horizontal) deberán repetirse durante unos 5 minutos como mínimo (si el cuerpo lo permite) tres veces al día. Practicar un minuto dos veces a la semana no sirve de nada…




Otro movimiento importante de Qi Gong que podemos incluir con los anteriores:




Y aquí tienes muchísimos más ejercicios. Recuerda que se tata de ir buscando los que mejor te vayan e irlos repitiendo varias veces todos los días. Nuestra intención es recuperar la zona afectada y que deje de doler. Al principio va a costar un poco, pero con paciencia iremos opteniendo buenos resultados.




Es posible que el dolor vuelva a aparecer de forma leve, en esos casos, descansamos unos días y seguimos con los ejercicios una vez ya no nos duela. Al principio es normal que vayamos ejercitando con cierto dolor, y que haya días que casi no nos duela. Mientras el dolor no aumente en gran medida y sea muy molesto, es aconsejable seguir practicando con mucha calma y paciencia.

Conforme mejoremos y el dolor ya no reaparezca, podremos ir incluyendo ejercicios con cinta elástica o pesas para ir fortaleciendo la zona; pero cuidado, no nos pasemos de nuevo. La clave de todo siempre debe ser escuchar las sensaciones de nuestro cuerpo y hacerle caso.
Xavier Turell Nebot

Costocondritis



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