Xavier Turell - Artículos -

Masajes y acupuntura en Sabadell



Xavier Turell

La ansiedad y el estrés




Las consecuencias de un estilo de vida que acelera nuestra sociedad


Afrontamos nuestros quehaceres diarios a tal velocidad que estamos obligados a mantenernos en un continuo estado de alerta. Nos levantamos con una larga lista de tareas por cumplir y cuando alguna de ellas no se materializa tal y como esperábamos, solemos sentirnos atormentados o decepcionados. Cuando los acontecimientos se tornan cada vez más negativos y repetitivos, el estrés inicial suele llevar a la ansiedad o a la depresión. La mayoría de nosotros pensamos que hemos aprendido a gestionar nuestras emociones, pero lo que en realidad solemos hacer es crear un vínculo de interés con nuestro propio estrés, de tal manera, que la mayor parte de la gente vive permanentemente estresada como si fuera algo habitual.

El estrés es una respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas. El sobreesfuerzo que acumulamos todos los días hace que nos encontremos en un estado de «estar agobiados por mil cosas a la vez», a continuación llega una etapa de resistencia, donde solemos acostumbrarnos a esa situación como si tratara de algo habitual y, finalmente, llega una fase de agotamiento por estrés, donde los síntomas se manifiestan ya con claridad. Se producen síntomas físicos como la taquicardia, la sudoración, los temblores o el aumento de la presión arterial; también los hay denominados de conducta, como la irritabilidad, los bloqueos o la imposibilidad para relajarse; o los psicológicos, como el miedo difuso o la inquietud. Si el estrés se prolonga durante mucho tiempo pueden surgir trastornos dermatológicos vinculados a la ansiedad, problemas gástricos, respiratorios...

La diferencia entre el estrés y la ansiedad debe ser comprendida desde un principio. La causa del estrés es la presencia de un factor estresante, por ejemplo: una sobrecarga excesiva en el trabajo, un problema familiar, social... Este tipo de problemas deberían desaparecer una vez los afrontamos, pero cuando los síntomas del estrés continúan después de haber eliminado el factor estresante que los provocaba, es cuando decimos que se sufre ansiedad.

El estrés emocional es frecuentemente visible en mujeres que desean quedar embarazadas y no lo consiguen. La ilusión de ser madres y el paso del tiempo genera un estado de estrés que va en contra de sus propios deseos. Al elevarse los niveles de adrenalina y cortisol, se genera un desequilibrio de otras hormonas (entre ellas la tiroidea, la progesterona y el estrógeno) que son importantes para la fertilidad; la visualización guiada, la meditación, aprender a respirar y a relajarse es de vital importancia en estos casos. Muchas mujeres trabajan más de 60 horas semanales y están agotadas. Además, hay varios estudios que indican que la atención excesiva al objetivo de tener un hijo podría ser la causa de maduración prematura de los óvulos dentro del ovario, con la subsiguiente liberación de óvulos no preparados para ser fecundados. Aún así, hay mujeres que quedan embarazadas aún teniendo un alto grado de estrés, y eso demuestra lo importante que resulta saber gestionar nuestras emociones, pues no es lo que nos ocurre, sino la forma en que reaccionamos ante los hechos de la vida lo que nos va a afectar de una forma u otra.

En una situación de estrés prolongado o de ansiedad es aconsejable visitar a un médico, quien valorará el estado de cada paciente. Los medicamentos son necesarios cuando la ansiedad es muy marcada, pero en todos los casos es fundamental la ayuda psicológica. Digo esto, porque ante una persona que está al borde del suicidio es evidente que es necesario utilizar todos los recursos necesarios para salvarle la vida, pero si los medicamentos atontan al paciente y lo reducen a una especie de fantasma viviente, jamás podrá utilizar su intelecto para razonar, afrontar, y superar su situación. Entramos aquí en una delicada situación donde el médico, el psicólogo, y los propios familiares, deben gestionar el problema conjuntamente, algo que no sucede con regularidad. Para que la persona entienda qué es lo que le está sucediendo y por qué, es necesaria la atención de un buen profesional que le ayude a realizar poco a poco los cambios necesarios para afrontar la situación y avanzar hacia un estado más beneficioso.
Como dije, la forma en la que interpretamos cada situación es lo que verdaderamente nos afecta. Alguien nos mira aparentemente mal, creemos haber oído algo sobre nosotros y nuestra mente comienza a pensar que vamos mal vestidos, que hacemos el ridículo, que se están riendo de nosotros... Y esos pensamientos condicionarán nuestro estado emocional. Por ello, es importante controlar nuestra forma de pensar con el fin de tomar el mando de nuestro estado anímico y afrontar los problemas que nos rodean con mayor facilidad.

Recomendaciones:
● Hacer ejercicio ayuda a liberar las tensiones físicas, aumenta la producción de endorfinas y reduce el nivel de adrenalina y cortisol.
● La meditación, el Tai Chi o el Qi Gong, te ayudarán a sentirte más relajado y preparado para afrontar nuevos cambios en tu vida.
● La acupuntura tiene una gran eficacia en los casos de estrés y ansiedad debido a que incide directamente sobre nuestro sistema nervioso central. Es, sin duda, una buena alternativa.
● Los masajes relajantes tienen un efecto momentáneo, mientras que los que están hechos en profundidad son beneficiosos para relajar la musculatura y liberar contracturas y tensiones.
● La Parada del pensamiento, es una técnica que se usa frecuentemente en psicología y que puede aportar también buenos resultados.


- Xavier Turell Nebot -
- MASAJISTA EN SABADELL -




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