Xavier Turell - Artículos -

Masajes y acupuntura en Sabadell



Xavier Turell

Los aditivos




Sustancias que son usadas continuamente, necesarias, pero que pueden ser al mismo tiempo peligrosas...


Para conservar y mejorar la presentación de los alimentos suele añadirse pequeñas cantidades de unas sustancias denominadas: aditivos. No se trata ni mucho menos de un hecho moderno, ya que en la antigüedad se solían utilizar sustancias naturales como el azafrán, el pimentón y la cochinilla para lograr colorearlos, o el uso de sal y vinagre para alargar su conservación. En la actualidad, encontramos aditivos en una inmensa mayoría de alimentos. Están compuestos por una gran variedad de productos naturales, pero también de sintéticos y, esto, supone sin duda un controversia muy discutida. ¿Son todos los aditivos que ingerimos tan sanos como parecen? ¿Son tan inofensivos y seguros? Si no hubiera aditivos, una gran parte de la población no gozaría de la variedad y calidad de los alimentos que disponemos hoy en día, el precio subiría y muchos de ellos no se podrían exportar para venderlos al extranjero; pero, vayamos por partes. Para poder diferenciar los distintos tipos de aditivos, el Parlamento Europeo elaboró un sistema de etiquetado para que la gente pudiera ser consciente de cuáles están consumiendo. La mayoría de aditivos (no todos) se enumeran con un encabezado que corresponde a la letra "E". La serie "100" corresponde a los distintos tipos de colorantes, la "200" a los conservantes, la "300" a los antioxidantes, y la "400" a los emulsionantes, espesantes y gelificantes. Para que un aditivo pueda ser utilizado en un alimento, su fabricante debe demostrar que no es tóxico o que, si lo es, su toxicidad debería corresponder a la toma de dosis muy elevadas: he aquí la controversia.

"Si los aditivos no existieran, una gran parte de la población mundial no podría gozar de la variedad y calidad de los productos alimenticios que hoy en día encontramos a nuestra disposición en la mayoría de tiendas y supermercados. La lista de aditivos incluye, desde productos naturales como el ácido acético, productos sintéticos (muy parecidos a los naturales) o productos con una estructura química modificada. Aunque es cierto que algunos aditivos son perjudiciales y deberían regularse más a menudo, en la mayoría de los países desarrollados van acoplando los últimos estudios científicos a su buena utilización."
XAVIER TURELL NEBOT -Quiromasajista-

La tatracina (E102), un colorante amarillo muy usado para preparar paellas, zumos, flanes, galletas o embutidos, provoca reacciones seudoalérgicas en personas sensibles al ácido acetilsalicílico (la aspirina), y por ello está prohibido en numerosos países; no en España, aunque los estudios que lo corroboran son del año 1959. La eritrosina (E127), utilizada desde hace tiempo para colorear las cerezas de color rojo, en dulces o helados, podría introducir grandes cantidades de yodo en el cuerpo, dando problemas de tiroides; este aditivo ha sido retirado de muchos productos, pero no del todo. El edulcorante ciclamato (E952) se prohibió en Estados Unidos en 1970 porque desarrollaba tumores vesicales, igual que la sacarina, que desarrolla cáncer en pruebas con ratas. Bien, el ciclamato (podéis comprobar este dato yendo a cualquier supermercado) se usa sin complicación alguna en la fabricación de la Coca-Cola Zero y muchos otros productos. El glutamato monosódico (E621), provoca palpitaciones y cefalea en personas sensibles. El aspartamo (E951), podría producir una sobrecarga de fenilalanina, aunque sólo en personas con fenilcetonuria (en este caso, estamos hablando de 1 de cada 1000 personas). Hay gente que puede tener alergia a algún tipo de aditivo, como el usado para blanquear la harina o un aromatizante muy conocido y usado en diversas cocinas chinas... Así pues, como la seguridad absoluta de un producto es indemostrable por muchos estudios que se hagan (ya que deberían basarse en la falta de daño de dicha sustancia), la seguridad en el uso de un aditivo se basa en establecer el riesgo-beneficio que comporta. Por ejemplo, si quitaran los nitritos usados para conservar el jamón de York por miedo a sufrir nitrosaminas (que tienen una acción cancerígena), se tendría que disponer de algún método para impedir el botulismo. Esto no significa que no haya control alimentario alguno, al contrario, ni que vayamos a tener un cáncer por comer jamón de York, pero debemos ser conscientes de que un abuso de ciertos aditivos podría conllevar riesgos. De hecho, el problema está en que un aditivo introducido en un alimento concreto puede no ser muy tóxico, pero, si consumimos muchos más alimentos que también contienen dicho aditivo, estamos aumentando la dosis ingerida, es decir, cada vez será más posible sufrir sus efectos nocivos. Este factor, repetido a lo largo de todos los días de nuestra vida, es el que puede llegar a perjudicarnos, y el que debería hacernos recapacitar sobre qué tipo de alimentos estamos tomando. El pan blanco que se vende en muchos sitios, por poner un simple ejemplo, a menudo está hecho de un conglomerado de harina y productos químicos, entre los que abundan aditivos que causan problemas intestinales, intolerancias, alergias... En el apartado de artículos de mi página web, encontraréis una lista orientativa de cuáles son los aditivos más inofensivos y cuáles los más tóxicos (podéis acceder a través del siguiente enlace ). Podéis usarla para escudriñar qué tipo de aditivos estáis consumiendo con más frecuencia. Resumiendo, los aditivos forman parte de nuestras vidas lo queramos o no, mi consejo es realizar siempre un uso moderado de ellos, excluyendo los más perjudiciales.






- Xavier Turell Nebot -
- MASAJISTA EN SABADELL -






Redes sociales:

Facebook espacio Google+ espacio Linkedin espacio Wordpress espacio espacio



©2016 Xavier Turell Nebot